martes, 3 de abril de 2012

No todo es lo que parece.

Era mi primer día en mi nuevo instituto, conocí mucha gente, eran todos muy abiertos me acogieron bien, pero yo siempre me fijo en todos los detalles, y vi que una persona ni se había acercado a saludar, había permanecido en su sitio, sin inmutarse. Pregunté quién era esa persona, a lo que obtuve una respuesta "Bah, dejale es el rarito de la clase y no se relaciona con nadie". Me sorprendió esa respuesta, observé su mirada perdida y pude ver el dolor en sus ojos. A esa clase les dije "Chicos, aquel al que llamais rarito, no es que no se relacione porque sea raro, sino porque tiene miedo, es su modo de defensa; lo ha pasado mal en el pasado, le han debido de traicionar muchas veces, hacerle mucho daño, y aunque no quiera, no puede evitar estar así; observad sus ojos detenidamente y veréis el sufrimiento del alma, dadle una oportunidad y acercaros a hablar con él, sed amables y veréis como no siempre todo es lo que parece."

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