sábado, 26 de noviembre de 2011
Viernes negro.
Hoy es uno de esos días que nada más levantarte te das cuenta de que todo va a ir mal. Te despiertas, te has dormido, no te da tiempo a repasar, corres hacia el instituto, tienes dos largos exámenes esperandote. Con la sensación de que la vas a cagar, lees el examen de Matemáticas, te quedas perplejo ante tal examén, empiezas a notar un sudor frío por tu frente, cae una gota en el examen y te dices a ti mismo: tranquilo, leelo bien e intenta hacerlo, total que consigues hacer a duras penas 6 de 8 ejercicios,sabiendo que la mayoría estarán mal. Empiezas el segundo examen, Filosofía, tu cara de incrulidad al verlo aun es mayor, estabas desmoralizado por el examen de Matemáticas y con esto ya caes en una oscura penumbra, improvisas, lo terminas y sales corriendo del aula, necesitas aire. Por la tarde piensas que mejoraría el día pero nada de eso, de mal en peor, nada sale como tenías planeado, acabas desesperado ante tal panoráma, y finalmente acabas yendote a casa. Al menos tienes el consuelo que peores días que como el de hoy será difícil tener.
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